jueves, 15 de marzo de 2012

Llega la batalla nacional a la isla



Carlos Díaz, de 84 años, lee el periódico en San Juan de Puerto Rico.

3 comentarios:

JH dijo...

La apuesta de Santorum por Puerto Rico es arriesgada aunque si le funciona puede darle un cierto empuje. Supongo que su discurso puede calar entre los católicos socialmente conservadores y estos pueden verle mejor a él que a un empresario mormón. Aunque Romney parece que tiene gancho entre los hispanos, lo demostró en Florida.

Por cierto, si a Romney tampoco le funciona el endorsement de Luis Fortuño, me parece que tendrá que rehuir cualquier apoyo, porque no le funcionó ni el de Pawlenty en Minnesota, ni el de Nikki Haley en Carolina del Sur. Parece que estos ya no tienen demasiada importancia.

Anónimo dijo...

A lo mejor el problema no son los endorsements y si el "endorsado".

Rockford.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Creo que se sobrevalora el poder de los endorsements. En Carolina del Sur perdió con el apoyo de Haley, y en Florida ganó fácilmente sin el apoyo de nadie.

Endorsements que tengan un impacto fuerte hay muy pocos. Tienen que ser de gente que tenga un seguimiento muy fiel, casi fanático, que en lugar de pensar por sí mismos hagan lo que les recomienda su ídolo.

Si eres un candidato que ya tienes contactos, ya tienes infraestructura, el endorsement de un gobernador te aporta menos que si eres un candidato pequeño, en ese caso sí te aporta una lista de contactos, te aporta cosas que no tienes, y que te ayudan a conseguir votos, aunque no te da votos directamente.