martes, 2 de octubre de 2012

Entrenamiento


(Foto: The Reagan Library)

En la imagen: en la víspera de su primer debate con Walter Mondale, el Presidente Ronald Reagan se entrena en Camp David con su gurú presupuestario David Stockman. 6 de octubre, 1984.

Al día siguiente se produjo "la debacle de Louisville." Los peores minutos de Reagan frente a una cámara de televisión. El Presidente contó en sus memorias que en esas horas en Camp David sus asesores le bombardearon con números: "Todo el mundo a mi alrededor empezó a decirme, 'tienes que saber esto... tienes que saber aquello'; te llenan la cabeza de todos esos detalles, tecnicismos y estadísticas como si te estuvieras preparando para hacer un examen sobre todo eso. Al final, cuando estás en el debate, te das cuenta de que no puedes ordenar toda esa información y encima hacer un buen trabajo como debatidor."

Después del debate, una enfadada Nancy Reagan agarró a Mike Deaver en el hotel para reclamarle, "¿Qué habéis hecho con mi marido? Fuese lo que fuese, no lo volváis a hacer."

Mientras la prensa escudriñaba los motivos de la mala actuación del Gran Comunicador, se produjo un cruce de acusaciones entre los republicanos sobre quién tenía la culpa. El Senador Paul Laxalt, el mejor amigo de Reagan, culpó a los asesores de maltratar al Presidente. Miembros anónimos del equipo encargado de prepararlo dijeron que la razón había que buscarla en la pereza del Presidente a la hora de estudiar. Fue el único momento crítico de la campaña de reelección de Reagan.

Para resolverlo, se contrató a Roger Ailes, el responsable de la brillante campaña mediática de Nixon en el 68 y fundador de la Fox News años después. Ailes entrenó al Presidente para el segundo debate con un ejercicio de preguntas y respuestas rápidas. "Vuelve a tus instintos," fue su consigna.

En el segundo debate, Reagan volvió a ser Reagan.