miércoles, 3 de octubre de 2012

Romney restablece su presencia en la campaña


(Foto: AP)

Cuando Chris Matthews y Ed Schultz en MSNBC y Donna Brazile en CNN califican de decepcionante la actuación de Obama y admiten que Romney se ha llevado el debate, no cabe discusión.

Hace cuatro años, compartir plano con McCain le era suficiente a Obama para poner de manifiesto el enorme contraste con su rival. Lo puramente visual ya apoyaba el relato de su campaña. El público no necesitaba contenido porque la primera impresión dejaba claras las cosas. McCain perdía por goleada en los aspectos no verbales, en el lenguaje corporal, hasta en la elección de corbatas.

Si algo ha quedado claro hoy es que esta vez estar detrás del atril no le es suficiente a Obama para establecer la diferencia. El Presidente no había compartido plano con su rival hasta esta noche y se ha encontrado con un semejante. Dos productos de Harvard, fríos, metódicos, ordenados, altos, fotogénicos, con apariencia y temperamento presidencial.

Ha sido la primera vez que hemos visto a Obama siendo confrontado por alguien de forma directa, enérgica y detallada. No era su eficaz maquinaria política la que estaba en el escenario; era el hombre sin su teleprompter. El resultado, poca firmeza, un discurso lleno de divagaciones, y demasiada docilidad con el moderador. La consecuencia lógica de cuatro años sin recibir preguntas difíciles de la prensa.

Frente a él, un Romney ágil, rápido y con unos reflejos envidiables para golpear y contragolpear. Asertivo pero sin demasiada socarronería. Inteligente. Mirando directamente a un Obama que ha esquivado su mirada durante toda la noche. El republicano ha comandado el debate. Suya ha sido casi siempre la última palabra en todas las discusiones, imponiéndose al moderador y estirando los temas que le interesaban, no dejando tiempo para las patatas calientes de Bain, el 47% o Todd Akin, ausentes durante hora y media. Ha respondido a los cargos de que sus planes fiscales favorecen a los ricos, ha tomado posturas moderadas en Seguridad Social, ha ofrecido respuestas más agudas en la discusion sobre el déficit, ha recordado siempre que ha podido las cifras de parados y de personas dependientes de los cupones para alimentos, e incluso nos ha hecho creer que su plan sanitario de Massachusetts es una enseñanza de bipartidismo.

Romney no había podido exhibir hasta ahora su competencia porque el relato que nos había contado la prensa se detenía demasiado en sus problemas para mostrarse como un líder compasivo y conectar con los votantes. El debate ha sido una oportunidad bien aprovechada para forzar un cambio en ese relato y restablecer su presencia en la campaña.

3 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

He visto el debate. Estoy de acuerdo con tu apreciación.

Anónimo dijo...

Ganó Romney. Claramente. Obama realmente estuvo muy mal tanto en el fondo como en la cosmetica.

No es que me quiera poner medallas pero yo ya dije que Romney podía ganar los debates por que domina la tecnica muy bien como demostró en las primarias. Ayer lo volvimos a ver.

Ahora a examinar las encuestas post debate en Ohio, Florida, Virginia, Colorado, etc. Y tengo un presentimiento con Pennsilvania, que esta casi imposible pero donde creo que el debate de ayer le va a ayudar muchisimo a Romney.

Rockford

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Parece que hay unanimidad en todos los medios en que ganó Romney. Algo muy poco habitual. Lo cual da una idea de lo bien que estuvo.

A mí tampoco me sorprendió, Rockford. Romney ha debatido a lo largo de su trayectoría con contrincantes extremadamente talentosos como Ted Kennedy y Newt Gingrich y este año tiene veintitantos debates a sus espaldas. Mientras que Obama está totalmente desentrenado, aparte de que lo suyo son los discursos preparados, no los debates.