viernes, 17 de agosto de 2012

22 minutos de ovación



27 de agosto de 1964. Nueve meses después del asesinato de JFK, Bobby Kennedy seguía siendo el Fiscal General de EEUU. Llevaba meses utilizando a su entorno para presionar al Presidente Lyndon Johnson para que lo escogiera como su running-mate en las elecciones del 64. Johnson había eliminado la amenaza declarando en público que ninguno de los miembros de su gabinete sería su running-mate, pero estaba seriamente preocupado con el discurso que Bobby pronunciaría en la Convención Demócrata en recuerdo de su hermano.

Johnson temía que el Fiscal General manipulara emocionalmente a los delegados para forzar un movimiento espontáneo que pidiera su inclusión en el ticket. Por esa razón, Johnson se aseguró de que el homenaje a JFK tuviera lugar el último día de Convención, cuando un running-mate de su gusto (Hubert Humphrey) ya hubiese sido nominado. Bobby recibió una ovación de 22 minutos, y cautivó al público con su discurso. Unos días después abandonó su puesto en el Gabinete para ser candidato al Senado por Nueva York.