sábado, 11 de agosto de 2012

Romney y Ryan mezclan bien


(Foto: M. Spencer Green / AP)

Romney y Ryan tienen química. Ya lo destacaron los reporteros que cubrieron la decisiva primaria de Wisconsin en el mes de abril, cuando se forjó su relación, y tuvieron ocasión de seguir a la pareja mientras hacía campaña durante tres días por el estado, con paradas para comer sandwiches de queso de Wisconsin.

Sus carácteres templados mezclan bien y el aporte de Ryan es obvio: considerado un hombre de sólidas convicciones incluso por sus rivales políticos, compensa a un Romney de principios más flexibles; por su perfil reformista, su selección le permite a Romney probar que no se quedará en los lugares comunes y que tiene una verdadera intención de hacer cosas; y su talla intelectual no viene mal para conectar con los votantes suburbanos con estudios superiores. Habría que remontarse muy atrás en el tiempo para encontrar un ticket tan orientado hacia su rendimiento profesional y que haga tan pocas concesiones a las típicas exigencias electoralistas sobre modos de vida y costumbres (equilibrios Norte-Sur, equilibrios religiosos, etc.).

Los demócratas utilizarán las propuestas de Ryan de reforma del Medicare para decirles a las ancianitas que quiere quitarles sus beneficios. Pero casi todos los candidatos (salvo Pawlenty, tal vez) tenían sus inconvenientes. Portman, sus conexiones con el pasado, con Bush. Rubio podía desviar la atención hacia la política migratoria y abrir el debate de si tiene o no experiencia suficiente. Una mujer hubiese tenido que enfrentar las comparaciones con Palin. Con Ryan, sin embargo, la conversación se mantiene en los asuntos económicos. Se hablará de sus propuestas sobre Medicare, sin duda, pero también de gasto público o de la gigantesca deuda de Obama, y Ryan es una de las voces más autorizadas para hablar de ello.

Pero, para que funcione, tendrá que ser el principio de una nueva fase en la estrategia de Boston, en la que Romney renuncie a seguir escondido detrás de su escritorio esperando ganar las elecciones por defecto, y afronte sin miedo los grandes debates del momento. Seleccionando a Ryan, parece estar aceptando ese reto.

Postdata: A los románticos les gustará la mezcla de sus iniciales: RR.