miércoles, 15 de febrero de 2012

Baltimore, 1852: los demócratas encuentran al perfecto "doughface"




La amenaza de una división era la mayor preocupación en el Partido Demócrata de cara a la Convención de 1852. Las elecciones de 1848 habían ofrecido una valiosa lección sobre la necesidad de unidad. Aquel año, los demócratas del Norte, que habían apoyado el Wilmot Proviso que pretendía prohibir la esclavitud en los nuevos territorios, habían abandonado el partido para formar el Free Soil Party y nominar al ex Presidente Martin Van Buren. Los demócratas leales habían acusado a esos "barnburners" (incendiarios de graneros) de estar dispuestos a destruir el partido, y la división había terminado en la victoria del candidato whig en las elecciones.

Cuatro años después, los mismos conflictos amenazaban al partido. La unidad dependía de encontrar a un candidato que hubiera apoyado el Compromiso de 1850 sobre creación y delimitación de fronteras, y regulación de la esclavitud en los nuevos territorios, pero que no alienara a los demócratas del Norte. Aparte del conflicto en torno a la esclavitud, las divisiones yacían también en el futuro de la inestable alianza Nueva York-Virginia sobre el sistema de patronazgo y clientelismo que había regido el partido hasta entonces.

Los barnburners de Nueva York, a los que les gustaba definirse a sí mismos como viejos jacksonianos, estaban liderados por el ex Presidente Martin Van Buren y su hijo John. Sumaban fuerzas con otros grupos abolicionistas de otros estados de la Unión bajo el lema, "No más estados de esclavos ni territorios de esclavos". Habían sido humillados en las convenciones de 1844 y 1848 por la cada vez más influyente ala sureña del partido.

Los demócratas sureños, conocidos como "corrupcionistas" por sus detractores, o como calhounites por ser seguidores del ya fallecido ex Vicepresidente de Andrew Jackson, John Calhoun, habían tomado el control del partido en la década anterior y demandaban que el partido otorgara una garantía constitucional al derecho a utilizar esclavos en los nuevos territorios, y exigían la nominación de un candidato presidencial que protegiera la esclavitud en el Sur.

Las mayores posibilidades de encontrar cierto consenso entre dos visiones tan enfrentadas, parecían estar en los políticos del Oeste que podían acuñar posiciones moderadas. El front-runner era el veterano Senador Lewis Cass, de Michigan, que ya había sido nominado en 1848. Pero ya no gustaba a los sureños porque no había apoyado la Ley de Esclavo Fugitivo de 1850, que permitía que los esclavos fugitivos del Sur pudieran ser perseguidos en un estado del Norte. Cass ya no era, pues, "un hombre del Norte con simpatías sureñas."

Además, Cass tenía 70 años, y el vivaz Senador Stephen Douglas, de Illinois, de 39 años, había emergido como un fuerte rival en los estados del Oeste. Conocido como "el pequeño gigante", Douglas era partidario de la teoría de la soberanía popular; creía que el gobierno debía dejar que los colonizadores entraran a los nuevos territorios con esclavos o sin ellos según sus deseos, y que después la población decidiera la cuestión. Pero no tenía organización, ni el apoyo de ninguna maquinaria política fuera de su estado. Sólo podía contribuir a dividir los apoyos de Cass.

En esas circunstancias, el candidato que los insiders veían con más opciones de imponerse en la convención era el ex Secretario de Estado y Senador (y futuro Presidente) James Buchanan, de Pennsylvania. Buchanan se había opuesto al Wilmot Proviso y había apoyado la Ley de Esclavo Fugitivo, instando al Norte a parar la agitación antiesclavista para garantizar la Unión. Los sureños podían decir, "He aquí un hombre del Norte con simpatías sureñas." Pero esas mismas características eran las que convertían a Buchanan en inaceptable para los barnburners de Nueva York y los abolicionistas.

Los líderes de la facción barnburner, encabezados por John Van Buren, habían decidido apoyar por razones prácticas más que por otra cosa, al ex Gobernador William Marcy, de Nueva York. Marcy era el líder de los hunkers, otra facción de los demócratas de Nueva York, que abogaba por minimizar el asunto esclavista, y para los barnburners era lo más aceptable que podía superar el veto del Sur.

La estrategia de Marcy sería permanecer en un segundo nivel en número de delegados y dejar que los front-runners se mataran entre ellos, para ascender al primer puesto en votaciones posteriores. Pero tenía demasiados enemigos políticos en la delegación de Nueva York, la más extensa en aquella época. La división de los delegados neoyorkinos entre él y Cass, negaría en última instancia la nominación a ambos.

Francis Blair, antiguo hombre de confianza del Presidente Andrew Jackson, al que Jackson solía llamar "el viejo Bla-ar", intentó reclutar a un candidato alternativo, algún jacksoniano de credenciales intachables. Tras fracasar con el Senador Thomas Hart Benton, de Missouri, lo intentó con el General William Butler y el Juez del Tribunal Supremo Levi Woodbury.

La candidatura de Woodbury fue la que llegó más lejos por dos razones: primero, no tenía una posición definida, o al menos conocida, sobre la esclavitud, lo que le hizo ganar algunos apoyos en el Sur; y segundo, la gente de Nueva Inglaterra sentía que ya era hora de tener a un hijo favorito en la Casa Blanca (Woodbury era de New Hampshire). Pero se expuso demasiado pronto y su campaña decayó antes de llegar a la convención.

El 1 de junio, los delegados se reunieron en Convención, en el Maryland Institute de Baltimore. Era la sexta convención demócrata consecutiva que tenía lugar en Baltimore. Era el lugar perfecto por ser Maryland un estado fronterizo entre el Norte y el Sur.

Como se esperaba, ningún candidato logró superar la exigente regla de los dos tercios en primera votación: Cass recibió 116 votos, Buchanan 93, Marcy 27, Douglas 20, y 40 delegados repartieron sus votos entre varios hijos favoritos. El reparto apenas varió en las diez primeras votaciones. A partir de la 11ª votación, Cass y Buchanan empezaron a perder apoyos, y Douglas empezó a surgir como alternativa, colocándose en cabeza en la 30ª y 31ª votación. Pero Cass recuperó el liderato y lo mantuvo hasta la 44ª votación. Marcy se colocó en cabeza en la 45ª votación y se mantuvo ahí durante tres votaciones más.

El gran tapado, Franklin Pierce, no recibió ningún voto hasta la 35ª votación. Este apuesto Brigadier General y ex Senador de New Hampshire, que había abandonado la política activa una década antes por problemas con el alcohol y porque su mujer no se sentía a gusto en Washington, había dejado que otros emprendieran en su nombre una silenciosa campaña por la nominación demócrata.

Sus aliados en la maquinaria demócrata de New Hampshire habían diseñado una estrategia, primero para Nueva Inglaterra y después para la Convención. Pierce se limitó a entregarles una ambigua carta en la que no cerraba las puertas a nada. La carta decía: "Mi nombre no debe ser usado en ningún caso en la convención, hasta que todos los esfuerzos para armonizar sobre un candidato hayan fracasado. Si, no obstante, llegase un momento en que el bloqueo se mantuviese, por supuesto, tomarán las medidas que el interés del partido y el país demande."

Desde ese momento, un pequeño pero bien organizado grupo de demócratas maniobró para mantener el nombre de Pierce en circulación. Y en medio de la confusión que se había apoderado de la convención, sus representantes visitaron a las diferentes delegaciones asegurando que su hombre era un sólido partidario del Compromiso de 1850 y que estaba dispuesto a distribuir con justicia el patronazgo dentro del partido.

La estrategia empezó a dar frutos en la 35ª votación, en la que Pierce recibió los primeros 15 votos después de que la delegación de Virginia se sumara a su causa. En la 46ª votación atrajo el favor de la delegación de Kentucky y alcanzó el status de candidato importante, al recibir el voto de 44 delegados, situándose en tercera posición. En la 48ª votación recibió 55 votos, mientras que los que tenía por encima perdían apoyos. Ya se había convertido en el más probable candidato de consenso.

Su ventaja era el ser básicamente un desconocido que no representaba una amenaza para nadie en ningún asunto político de importancia, y el ofrecer al partido la posibilidad de jugar la carta del héroe militar en las elecciones. También, por qué no decirlo, influyó que sus retratos gustaron a los delegados; muchos lo consideran todavía hoy el Presidente más guapo de la historia (con permiso de Harding, Kennedy y Reagan).

Así que en la 49ª votación, el líder de la delegación del gran estado de Carolina del Norte, el señor Hugh Dobbin, pronunció un apasionado discurso a favor del dark horse de New Hampshire, que provocó la estampida de otras delegaciones y resultó en la nominación de Pierce con 282 votos.

En ese momento, Franklin Pierce se encontraba en las afueras de Boston, dando un paseo en carruaje por el campo con su esposa Jane. En el camino de vuelta a casa, se encontraron con el Coronel Isaac Barnes que, montado en su caballo, había salido a comunicarles la noticia. La mujer de Pierce sufrió un desmayo. Su marido le había ocultado que habían propuesto su nombre en la convención. Ella sufría depresiones y no quería volver a Washington.

Para reforzar el equilibrio Norte-Sur, los alidos de Pierce dejaron en manos de las fuerzas sureñas la nominación del candidato a Vicepresidente. En segunda votación fue nominado el Senador William King, de Alabama, que sería el encargado de asegurarles a los votantes de su región que Pierce era un "doughface", un hombre del Norte con principios sureños.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Una de las cosas que más me gustan de este blog (y que me gustaban del anterior) son los relatos de historia. ¿No has pensado en ampliar algunos de los artículos y hacerlos en un libro del tipo 10 elecciones norteamericanas decisivas?

Un saludo:
Cornelio Sila

PD: Me sumo a todos los demás en señalar que el anuncio de Santorum es buenísimo.

Jordi Coll dijo...

Echaba de menos los posts sobre convenciones.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Hace falta mucho tiempo para ponerse a escribir sobre estas cosas, y este año tengo menos tiempo que en 2008. Intentaré hacerlo cuando haya así, parones en la campaña.

Anónimo dijo...

Eres grande, enano. Haz cuando puedas uno sobre la convención de 1856, que debió ser divertida.
Pep Martí

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Mido 1,78. No me consideor un enano...

Sí, la del 56, la del 60, la del 44 también quiero hacerla, las de los republicanos de los 80. Algunas de las más disputadas.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Por cierto, Franklin Pierce es un antepasado de George W. Bush. Su madre, Barbara Pierce, de Nueva York, es descendiente del Presidente Pierce.

Anónimo dijo...

Es muy curioso cómo el partido demócrata se conservadurizó después de Jackson. Supongo que es muy complejo. Para mi, lo más atrayente de la política USA es esta increíble mezcla de tradiciones en los dos partidos. Noto a faltar que haya más repus Rockefeller, o estilo Anderson. Lo de enano lo uso mucho como apelativo cariñoso.Yo soy más bajito.
Pep Martí

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Eso se debe a la diversidad de la Unión según iba expandiéndose, con regiones de culturas y economías distintas.

Crea dos grandes partidos europeos, uno que se llame Partido del Pueblo y otro que se llame Partido Ciudadano, que por el nombre no sabes ni lo que son. Y verías que los militantes en los estados del Sur de Europa no defenderían los mismos intereses que los militantes de ese mismo partido en los estados del Norte o de otras regiones. Y la línea general del partido iría variando en función de en qué tipo de coaliciones o alianzas entre estados o grupos étnicos pujantes le convendría apoyarse según el momento de la historia.